En pleno siglo XXI, el papa León XIV nos hace una invitación: permanecer humanos. Puede resultarnos llamativo el sentido de esta convocatoria, presente en su reciente encíclica Magnifica humanitas, sobre la protección de la persona humana en la era de la inteligencia artificial.
El papa Francisco ya había insistido en la defensa de la dignidad humana, especialmente en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de 2024, dedicado a la Inteligencia Artificial y la Paz.
En aquel mensaje, Francisco expresaba su alegría por los avances tecnológicos capaces de aportar numerosos beneficios a la sociedad, especialmente en los campos de la medicina, la ingeniería y otras áreas del conocimiento.
Pero el Papa también profundizaba en el pensamiento del Magisterio de la Iglesia sobre los fundamentos bíblicos y teológicos de la dignidad humana. Por eso, situaba la cuestión ética como una prioridad que debía ser reflexionada y defendida en el mundo del paradigma tecnocrático, especialmente frente al desarrollo de la inteligencia artificial.
Este fue también el propósito de su participación en distintos encuentros internacionales, particularmente con representantes de gobiernos, como ocurrió en la Cumbre del G7 (2024), en Italia. Allí, Francisco afirmó que los instrumentos tecnológicos solo revelarán la grandeza y la dignidad única del ser humano si se garantiza que estén al servicio de la humanidad.
León XIV, en continuidad con Francisco
En Magnifica humanitas, el papa León XIV nos invita a «permanecer humanos», porque «en la era de la inteligencia artificial, en la que la dignidad humana corre el riesgo de quedar oscurecida por nuevas formas de deshumanización, tenemos el deber de permanecer profundamente humanos» (n. 15).
La humanidad debe ser protegida con amor, afirma el Papa, porque «nos ha sido dada y manifestada en Cristo». Y ninguna máquina podrá reemplazarla.
No tener miedo de ensuciarse las manos.
Hay una obra en construcción que necesita de nuestro compromiso. El papa León nos llama a «no tener miedo de ensuciarnos las manos», sino a trabajar con perseverancia, poniendo a Dios «como horizonte de nuestro obrar y al ser humano en el centro de nuestras elecciones» (n. 15).
La tarea consiste, por lo tanto, en ser constructores de comunión y no arquitectos de Babel, en referencia a la construcción de torres destinadas a derrumbarse. Trabajar en esta obra sin miedo a ensuciarnos las manos equivale a construir la civilización del amor. El diagnóstico de la realidad que vivimos no debe interpretarse como un destino cerrado, afirma León XIV, sino como un campo abierto a la transformación personal y colectiva. Creer en la fuerza del Reino significa reconocer que la pequeñez de un grano de mostaza, cuando cae en la tierra, germina y crece silenciosamente, incluso en medio del ruido y la confusión (cf. Mc 4, 26).
Hacer nuestra parte
Estamos llamados a transformar las realidades, sean grandes o pequeñas. La tentación es pensar que nuestras decisiones no cambian nada, pero eso sería una «forma elegante de rendición», muchas veces disfrazada de realismo.
El Papa nos recuerda que cada persona tiene un espacio propio de acción y que allí está llamada a elegir: alimentar la lógica de la fuerza, incluso mediante la indiferencia, el cinismo, la mentira y el odio; o cultivar el compromiso con la lógica de la paz, a través de la verdad, la cercanía y el cuidado (n. 212).
Para permanecer humanos, honrando nuestra dignidad, existen muchas maneras de trabajar en la construcción de una civilización más humana. Entre ellas, el Papa destaca la importancia de «desarmar las palabras».
En distintas ocasiones, León XIV insiste en que «la paz comienza en cada uno de nosotros: en la manera en que miramos a los demás, los escuchamos, hablamos de ellos y nos comunicamos».
La invitación es a realizar un examen de conciencia sobre las palabras que utilizamos, especialmente aquellas que están impregnadas de prejuicios y agresividad. Y el Papa concluye: «Desarmemos las palabras y contribuiremos a desarmar la Tierra» (n. 214).
Joana T. Puntel es Hna. Paulina, doctora en Ciencias de la Comunicación por la Simon Fraser University (Canadá) y la Universidad de São Paulo (USP), investigadora y autora de diversos libros y artículos.
Fuente: https://universo.paulinas.com.br/
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