Tienda Online de Paulinas Argentina

Divorciada y Católica: No Estás Sola. Esta carta de esperanza es para ti.

Querida hermana en Cristo Jesús: desde ya te abrazo y deseo que la Paz del Señor esté en tu corazón. El peso de un «sí, acepto» que se rompió. Sé, por experiencia propia y por el testimonio de tantas mujeres católicas, lo profundamente duro y doloroso que es transitar la separación o el divorcio civil. […]

Querida hermana en Cristo Jesús: desde ya te abrazo y deseo que la Paz del Señor esté en tu corazón.

El peso de un «sí, acepto» que se rompió.

Sé, por experiencia propia y por el testimonio de tantas mujeres católicas, lo profundamente duro y doloroso que es transitar la separación o el divorcio civil. Después de haber pronunciado con tanto amor ese “sí, acepto”, se siente el peso de la tristeza por haber “fallado” a ese tan anhelado “hasta que la muerte los separe”.

 

Y hasta puedo entender todo el esfuerzo y la lucha que emprendiste para conservar tu matrimonio; todas las veces que pusiste la otra mejilla para lograr tu sueño de ese hogar cristiano donde debía reinar el diálogo, el perdón, el amor. Pero, aun así, no fue suficiente. No fuiste retribuida por tu esposo según la alianza de amor que contrajeron el día de su matrimonio ¿Resuena en ti esta experiencia de amor no correspondido?

Entiendo también que la tentación de sentir vergüenza e incluso culpa pueda estar rondando tu cabeza; más aún si la incomprensión o críticas de tu familia, tus amigos o de la misma gente de tu parroquia pesan tanto sobre ti, al punto de hacerte creer que debes mantenerte aislada o cabizbaja, como si tú hubieras cometido el peor pecado del mundo.
¡Basta!

¡No estas sola! Dios y la Iglesia te abrazan y sostienen.
Nuestra Santa Iglesia, en su sabiduría y misericordia, es plenamente consciente de los desafíos y la complejidad que enfrenta la familia hoy. Reconoce que existen situaciones en las que, para salvaguardar la dignidad propia y la de los hijos, la separación de los cónyuges es inevitable e incluso moralmente necesaria, siempre como “remedio extremo, después de que cualquier intento razonable haya sido inútil” (Amores Laetitia 241)

La buena noticia es que: ¡Dios te ama infinitamente y conoce cada una de tus circunstancias! Él no te ha soltado, no te ha dejado y, aun cuando hayas atravesado o estés atravesando por el torbellino del dolor, tu Padre Dios está contigo. Ahora, sale a tu encuentro y quiere tomarte en sus brazos, así como nos lo narra en la parábola de la oveja perdida. Lo deja todo por ti. Te quiere y no se mide en su amor. Tú eres su ovejita número 100. (cf. Lc 15,4-7)

Y conociéndote y amándote, te invita a permanecer en sus brazos, a volver a su encuentro, a dejarte sanar, guiar y acompañar por Él ¿Estás dispuesta a dejarte abrazar?

Es fundamental que tengas claro que aún separada o divorciada civilmente de quien aún es tu esposo ante Dios, tú eres tan hija de Dios como cualquier bautizado. Tu identidad de bautizada te concede la gracia de ser hija muy amada de la Iglesia Católica, de la madre misericordiosa que te recibe y te quiere sostener en la fe y la esperanza con amor maternal (Familiaris Consortio 84).

Y si soy divorciada ¿yo puedo comulgar?
En las sesiones de acompañamiento espiritual que sostengo con tantas hijas de Dios que, como tú, están separadas de sus esposos, surge una pregunta común que quizás también te hayas planteado:
¿Puedo comulgar?

Quiero aclararte que la separación o divorcio civil, en sí mismos, no alteran tu relación con los sacramentos. En cuanto bautizada, tus derechos y deberes cristianos no cambian en lo absoluto, siempre que permanezcas fiel a tu estado de mujer casada.

Por lo tanto, si estás separada o divorciada civilmente y te mantienes fiel a tu estado matrimonial, aun cuando ya no convivas con tu esposo ni mantengas vida conyugal con ninguna otra persona, te aliento a que vayas tan pronto como puedas a confesarte y a vivir la alegría de recibir al Señor en la Sagrada Eucaristía. A encontrar en la Eucaristía el alimento que te sostenga en tu estado (Amores Laetitia 242; CCC 1415) ¿Estás lista para recibir el consuelo, el amor y la fortaleza que solo Jesús Eucaristía puede darte?

Del dolor a la sanación y a la plenitud: mi propia historia
Y mira que quien te escribe es una mujer que ya transitó este camino. Que, en medio del dolor, se refugió en el amor y en el abrazo de Dios durante ese invierno tan duro de su vida. Fueron mi refugio y mis medios de sanación y salvación, la práctica del acompañamiento espiritual, el seguimiento de un plan de vida espiritual que incluía la participación frecuente en la Santa Misa, ratos de conversación con Jesús en el Sagrario y el rezo del Santo Rosario, een el cual cada cuarto misterio lo ofrecía por la sanación de mi corazón y de los corazones de todas las mujeres que estuvieran viviendo lo mismo que yo.

Fue un renacer a la vida de la gracia, que me llevó a redescubrir mi valor y mi dignidad como mujer y como hija de Dios, aspectos que en aquel torbellino habían quedado desdibujados. ¿Acaso no te pasó por la cabeza también dudar de tu propio valor como mujer y como persona?

¡Vamos! Toma tu camilla y anda (Mc 2,11), que el Señor está contigo. Entrá en acción y revístete con las vestiduras de los sacramentos, la oración y el acompañamiento espiritual.
No tienes que transitar esta fase de tu vida en soledad. Al usar estos medios, recuperarás la vida de la gracia, te sentirás acompañada y abrirás la puerta de tu corazón para que El Señor sane todas tus heridas.

¿Y si ya estoy en una segunda unión?
Y si es el caso de que ya estás en una segunda unión, recuerda que aun así, el Señor te sigue amando y que las puertas de la Iglesia siempre están abiertas para ti (Amoris Laetitia 243).
De este tema y la relación con los sacramentos de los católicos que ya están en una segunda unión, te hablaré en mi próximo artículo. Te invito a que estés atenta para que crezca en formación, en fe y en la seguridad del Amor que Dios Padre tiene para ti y tu familia.

Si este artículo ha resonado contigo, te invito a compartirlo con quien sabes que lo necesita y a visitar mi perfil de Instagram para más contenido inspirador:https://www.instagram.com/fredyanaclaudeville/

Con Amor:
Fredyana, Acompañante Espiritual Católica.

Seleccione los campos que desea mostrar. Los demás estarán ocultos. Arrastre y suelte para reorganizar el orden.
  • Imagen
  • SKU
  • Valoración
  • Precio
  • Stock
  • Disponibilidad
  • Agregar al Carrito
  • Descripción
  • Contenido
  • Peso
  • Dimensiones
  • Información adicional
Haga clic afuera para ocultar la barra de comparación
Comparar
Carro de la compra cerrar