El valor de mirarme
Por Clara Y. Nieto
Cuando me encuentro ante situaciones difíciles ¿qué veo en mí? ¿Estoy listo para afrontarlas o dudo de mis propias capacidades? ¿Puedo hacer frente a los desafíos que se presentan en la vida?.
La autopercepción es aquella que se encarga de nuestra valoración frente a las diferentes situaciones que nos toca enfrentar, atribuye o nos quita cualidades y capacidades según nuestras creencias, actitudes, deseos y expectativas; nuestra mente es capaz de transformar todo esto según nuestra propia experiencia y nos lleva a actuar según creemos correcto. La imagen que tenemos y reflejamos son importantes para la sociedad, esto les da la oportunidad a los demás de juzgarnos, valorarnos y de considerarnos dignos o no de alguien o algo.
Esta es muchas veces la realidad que nos toca afrontar, lograr los objetivos pretendidos y establecidos por una sociedad muchas veces se convierten en una utopía. Se espera que, a determinada edad, hayamos cumplido con ciertas metas como por ejemplo: formar una familia, terminar una carrera, mantener un físico y una mente saludables, alcanzar el éxito profesional, lograr autonomía económica, etc.

Las redes sociales son perfectas aliadas para reflejar esto, convirtiéndose en una vidriera donde se proyectan éxitos y perfección. A través de ellas, vemos en los demás aquello que anhelamos, lo que nos lleva a compararnos constantemente, sin embargo, pocas personas hablan del sacrificio que conlleva alcanzar esas metas. El esfuerzo que hay detrás suele ser desvalorizado, mientras que el caos personal queda escondido, lejos de la vista de los demás.
Los estándares que nos son impuestos son difíciles de cumplir, porque todos tenemos nuestro propio proceso y el compararnos con tantas personas al mismo tiempo, puede ser dañino para nuestra propia autovaloración y autoestima, ¿Qué sucede si no puedo lograrlo? ¿Estoy fracasando al no alcanzar aún lo que los demás ya consiguieron? ¿Seré algún día capaz de superarme?, Dios nos recuerda en su palabra lo siguiente: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10).
Muchas veces, la forma en que enfrentamos los desafíos depende de cómo nos percibimos a nosotros mismos, de la opinión de los demás y de cómo nos reflejamos en ellos; sin embargo el mismo Dios que nos creó a su imagen y semejanza, que cuida hasta las aves del cielo, nos acompaña en cada situación de nuestras vidas.
¿No es acaso un amor así motivo suficiente para comenzar a creer más en nosotros mismos? ¿Para despejar las tormentas de nuestra mente que nos impiden ver lo valiosos que somos?.
Dios promete estar con nosotros, darnos fuerzas y valor para enfrentar aquello que parece imposible, se preocupa y ocupa de las cosas que nos afligen, pongamos entonces en sus manos todo aquello por lo cual nos sentimos inseguros e incapaces de lograr o conseguir, busquemos en su palabra las fuerzas que solo él puede brindar, nos dejemos llenar de ese amor que llega al punto de entregar su vida por nosotros, este es el valor que tenemos para Dios… su vida y su sacrificio.
Si hoy sientes que tu autoestima está baja, te cuesta ver tu verdadero valor y hacer frente a cualquier desafío, te invito a reflexionar sobre tu autopercepción. ¿Qué piensas de ti mismo? ¿Cuántas de esas ideas son realmente ciertas? ¿Cuántas son fruto de una confusión mental causada por expectativas no cumplidas, relaciones fallidas, malos resultados académicos, un trabajo poco gratificante, o la presión de una sociedad superficial?
Realiza una lista de las cualidades positivas, pregunta a las personas que te aprecian sobre lo bueno que ven en ti. Aprende a valorarte y trabaja en mejorar aquellos aspectos que consideres necesarios.
Recuerda: la opinión de los demás no define quién eres ni lo que serás. Y, sobre todo, medita en la palabra de Dios.
Busca su ayuda y compañía, sabiendo que el Creador del universo está profundamente interesado en ti y dispuesto a darlo todo por tu corazón y felicidad.
– Clara Y. Nieto
Profesora.
p.nietoclara@gmail.com
