Los animales del bosque jugaban a ver quién era el más alto de todos.
Pero el juego consistía en pararse de espaldas al sol y ver cuán grande era la sombra que se proyectaba en el suelo.
Un día, los animales miraron al oso más pequeño del bosque y comenzaron a burlarse de él.
-Creo que ya todos sabemos quién proyecta la sombra más grande del bosque -dijo la ardilla señalando al gigantesco oso pardo-. Pero también sabemos quién se llevará el premio a la sombra más pequeña…
Y todos los animales se echaron a reír.
-¡Qué tontería! -respondió el oso pequeño-. La sombra no es más grande por la altura que uno tenga, sino por lo cerca o lejos que te encuentres de la luz.
Entonces invitó al oso pardo a pararse junto a él, y cuando ya estaban juntos, el oso pequeño comenzó a alejarse y cuanto más se alejaba, más grande se hacía su sombra, a tal punto, que la sombra del oso pequeño resultó ser más grande que la del oso pardo.
————————————————————————
Reflexión: Está historia nos enseña que cuanto más cerca nos encontremos de la Luz de Dios, más grandes serán las cosas que uno proyecte en su vida.

